Recordando a Walter Benjamin

 Actividad autoguiada

En colaboración con:

Lugar

Sierra de la Albera entre Banyuls (Côte Vermeille) i Portbou (Alt Empordà)

Descripción

La ruta a pie
“Tomaremos el tren en Portbou y haremos el cambio de frontera en Cerbère, ambas estaciones que aún mantienen su estética y que nos hablan de su pasado de movimiento y riqueza. Una vez en Banyuls iniciaremos el camino que nos llevará a Portbou atravesando la frontera siguiendo el camino que hizo Walter Benjamin. Experimentaremos sus esperanzas y angustias antes de su triste destino y haremos cortas lecturas de su obra mientras disfrutamos de las maravillosas vistas de La Albera y el mar Mediterráneo.”

El paso de Walter Benjamin por la población de Portbou, en el extremo norte de la Costa Brava y lugar de paso fronterizo entre Cataluña y Francia, tuvo una duración de poco más de 12 horas. Su estela, aun así, se alarga hasta hoy.

Este pensador judío alemán (Berlín, 1892) que el 26 de septiembre de 1940, cruzó la frontera franco-española huyendo del nazismo con la intención de llegar a Portugal y embarcar hacia América, murió en este pequeño pueblo de la costa catalana. Una muerte silenciada por el franquismo durante décadas pero que, desde el restablecimiento de la democracia, se ha recuperado y dignificado.
Fuente: Pasajes de Cultura Contemporanea.

La ruta
-Dificultad técnica: Fàcil
-Distancia: 16 km
-Duración: 5h30 más paradas
-Desnivel acumulado positivo: 800 m.
-Desnivel acumulado negativo: 700 m.
  • Experiencia disponible todo el año

  • La ruta se hace en dirección norte-sur. El punto de inicio es Banyuls y el punto final
    Portbou. El hotel está situado en Portbou. Por la mañana tomarás el tren hasta Banyuls y allí iniciarás la ruta (itinerario recomendado). Si eliges hotel en Banyuls, no hay ningún problema. En este caso cogerás el tren para volver de Portbou en Banyuls una vez hayas terminado la ruta.
  • Duración
    Paquete de 2 días y 2 noches.
  • Precio autoguiado
    A partir de 225 € por persona.

    Precio del guía oficial (opcional)
    Tarifa diaria: 150 €.
    Máximo: 8 personas.

  • Autoguiado Incluye
    • Dos noches en hotel en régimen de media pensión (desayuno y cena).
    • Itinerario personal.
    • Track GPS.
    • Kit energético.
    • Obsequio de recuerdo de la experiencia.
    • Información histórica
Precio autoguiado
A partir de 225 € por persona.

Precio del guía oficial (opcional)
Tarifa diaria: 150 €.
Máximo: 8 personas.

Programa

Primer día
•Llegada al hotel y cheking.
•Día libre para visita Portbou y la estación de tren.
•Importante mirar horarios de tren para el día siguiente.
Segundo día
7 de la mañana: Desayuno (incluido en el paquete).
7h30 (aprox.): Coger tren en la estación.
8h (aprox.) Llegada a Banyuls e inicio de la ruta.
Fin de la ruta y llegada en Portbou por la tarde.
Visita al memorial Walter Benjamin
Tercer día
Desayuno

• Mochila.
• Botas de montaña de caña alta y • Bastones de marcha.
• Calcetines gruesos para caminar.
• Guantes, gorra y / o sombrero, gafas de sol.
• Impermeable (impermeable y cortaviento con capucha).
• Pantalones impermeables.
• Ropa de abrigo de montaña (chaqueta).
• Cámara fotográfica.
• Cantimplora con agua.
• Refrigerio dulce y salado.
Parece mentira que Walter Benjamin muriera en Portbou, huyendo de la persecución nazi, en 1940. Y parece mentira porque ya han pasado 70 años y su pensamiento, radical, inclasificable, asistemático, sigue siendo fundamental para entender nuestros días. El filósofo nos hablaba, nos habla, de la mercantilización dominante, de las nuevas formas de conocer y aprehender, de la crisis de la experiencia histórica tradicional y, sobre todo, desde la curiosidad por el cine, la literatura, la arquitectura, las artes plásticas o la música.
Escaparse un fin de semana de invierno en Portbou en busca de lo que dejó Benjamin, en el extremo norte de la Costa Brava y lugar de frontera entre Cataluña y Francia, es ir a un no-lugar. No porque el lugar y su entorno no tengan todos los atractivos, que los tienen, sino porque hay allí, en estos días de frío y grises, una sensación de pérdida, de reflexión, de parada, de un reloj marcado, únicamente , por las olas que golpean acompasadamente las rocas. El pensador judío alemán siquiera estuvo en el municipio 12 horas, pero ha quedado, quizás simbólicamente, un ambiente que recuerda a los olvidados por la historia, por la opresión, un lugar de límite, sí, entre la memoria y la cultura. Un huella que se palpa en el horizonte.

Era el 26 de septiembre de 1940. Después de haber criticado con contundencia a totalismos – y especialmente a Hitler – Benjamin no podía resistir más. Las tropas alemanas se habían hecho con París y la huida era la única alternativa. No iba solo. Un grupo de refugiados, judíos la mayoría, viajaban junto a él con la intención de llegar a Portugal y escapar, desde allí, en Estados Unidos. Al autor de ‘La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica’ le esperaba Adorno.

España ha sido, y en muchos casos todavía está, llena de silencios. Durante el franquismo, esta enigmática muerte era un secreto a voces pero, poco a poco, Portbou ha ido convirtiéndose en un lugar de peregrinación. Así, anualmente, se convocan conferencias sobre su obra – normalmente, coincidiendo con la fecha del aniversario de su muerte – y gente de todo el mundo visita el monumento ‘Pasajes’ – nombre que hace referencia a la obra inacabada ‘Passagenwerk ‘-, que el escultor Dani Karavan realizó junto al cementerio, donde también se puede visitar su sepultura. Actualmente, se trabaja para promover el ‘Centro Walter Benjamin de la Memoria’ y establecer vínculos con los diferentes centros internacionales que promueven la investigación y difusión de su pensamiento.

Walter Benjamin, conmocionado por el ‘spleen’ de Charles Baudelaire, se interesó por los pasajes cubiertos de la París – hoy convertidos en centros comerciales de masas – y la ciudad de el siglo XIX. Lugares de lo no-lugar, también, donde se podía pasear por la urbe sin estar en la urbe, fuera del tiempo y, casi, del espacio. Por eso es tan potente el memorial que Karavan levantó en 1994. Se trata de unas escaleras, cubiertas con un túnel de acero, que bajan desde la puerta del cementerio hasta encontrar el mar, topándose con una especie de pared de vidrio en la que leemos, inscrito, un fragmento del propio filósofo: “Es una tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. la construcción histórica se vuelca en la memoria de los que no tienen nombre “.

El trabajo de Karavan es un gran monumento, precisamente, porque no es monumental. Es una invitación para disfrutar del paisaje, y encontrase con el viento, para repensar el dolor que toda cultura lleva consigo, como herencia indiscutible. A esto le ayuda la plataforma que encontramos junto al torbellino de agua y un viejo olivo que el mismo escultor mandó plantar.

Esta propuesta cultural, pues, podría parecer una inmersión en la tristeza. Nada más alejado. Es un canto al silencio, a detenerse un momento entre tanto ruido, y a pensar que detrás nuestro hubo días y eventos. No todos inocentes. Olvidar el exilio es dar la espalda, a el mismo tiempo, a un presente complejo que debemos interpretar diariamente. “La tarea de la crítica es el cumplimiento de la obra”, nos dice Benjamin. “La tarea del ciudadano es recordar todo lo que hemos abandonado”, deberíamos decir nosotros.

Fuente: La Vanguardia

• En caso de establecer la base y punto de partida en Banyuls tendrás que tomar el tren de vuelta de Portbou a Banyuls una vez hecha la ruta.
• Por su ubicación estratégica son muchos los motivos para descubrir los atractivos de esta población donde la cultura de frontera se respira en el ambiente. Recomendamos entre otros visitar el Memorial Walter Benjamin y la estación de tren.
• Muy recomendable coger algún día extra y hacer un viaje guiado por la costa brava en barco clásico.
Solicitud de plaza y reserva

Ascensión al Canigó (2.785 m).

Actividad auto-guiada (Pack de dos días y dos noches)

Huidos

Experiencia emocional guiada (una noche)